Um Mitternacht pasa del día más brillante a la noche más profunda, y el cambio vuelve a ser inmediatamente evidente en su coloración. Mahler pide una orquesta sin cuerdas. Además de los pares de instrumentos de viento de madera (con un solo oboe d'amore que reemplaza a los oboes habituales), se prescriben tres cuernos, dos trompetas, tres trombones, una sola tuba y timbales, tanto el arpa como el piano.

La longitud, el peso y la escala de la canción coinciden con su tema. Cinco estrofas de seis líneas (cada una de las cuales comienza y termina con “Um Mitternacht”) están ambientadas en un lenguaje contrapuntístico rico y complejo, de carácter más sinfónico que lírico.

 

Lied Ruckert 3: Um Mitternacht.

Se introducen tres motivos centrales en los primeros compases y forman la base de gran parte de la canción: una figura punteada fluctuante en los clarinetes; una figura ascendente y descendente, también punteada, en la flauta y luego en el oboe (también utilizado en la Octava Sinfonía); y una escala incluso descendente en los cuernos (más tarde también utilizada en su forma ascendente invertida).

Cada una de las primeras cuatro estrofas, en las que el poeta envía sus pensamientos hacia el cielo oscuro y no encuentra respuesta a las luchas y los dolores de la vida, presenta una permutación silenciosa diferente de estos motivos, combinada con nuevas derivaciones melódicas.

Llevan finalmente al momento trascendente de la estrofa final en el que encuentra su respuesta a través de la entrega a un poder supremo, el "Señor de la muerte y la vida", en una conclusión a modo de himno con fanfarrias de bronce triunfantes, el único gran clímax dinámico en todo el grupo de canciones.

Puntuación Lied Ruckert 3: Um Mitternacht.

Esta canción ofrece un contraste interesante con otra canción de medianoche de Mahler: su ambientación de un texto de Nietzsche, que originalmente tituló “Was mir die Nacht erzählt” (Lo que me dice la noche), en el quinto movimiento de la Tercera Sinfonía. Allí, aunque las dos canciones comparten al menos un motivo, se evita deliberadamente el clímax afirmativo manifiesto.

“Um Mitternacht” (A medianoche) relata la batalla del poeta con la oscuridad (tanto en su sentido literal como figurado) hasta que finalmente abandona su búsqueda y se encomienda a sí mismo en las manos de Dios. Tres motivos instrumentales centrales se introducen en los primeros compases y forman la base de gran parte de la canción: una figura punteada de tres notas en los clarinetes; una figura de puntos ascendente y descendente en la flauta y una escala incluso descendente en los cuernos, reflejada por una escala ascendente en la voz.

Si bien el poema tiene cinco estrofas regulares de seis líneas (la primera y la última línea de cada una son “Um Mitternacht”), Mahler pone a cada una de ellas con una música diferente. En imitación musical del esfuerzo persistente del poeta, pone cada estrofa con nueva música. La estrofa final, el momento trascendente en el que encuentra su respuesta entregándose al “Señor de la muerte y de la vida”, concluye con triunfantes fanfarrias de metal, arpa glissandi y una sonora cadencia plagal (“iglesia”).

 

A la medianoche

 

A la medianoche

Hab 'ich gewacht

Und aufgeblickt zum Himmel!

Kein Stern vom Sterngewimmel

Sombrero mir gelacht

¡Um Mitternacht!

 

A la medianoche

Hab 'ich gedacht

¡Hinaus en dunkle Schranken!

Es hat kein Lichtgedanken

Mir Trost gebracht

¡Um Mitternacht!

 

A la medianoche

Nahm ich en acht

Die Schlaege meines Herzens;

Ein einz'ger Puls des Schmerzens

Yate de guerra

Um Mitternacht.

 

A la medianoche

Kaempft 'ich die Schlacht,

¡Oh Menschheit, deiner Leiden!

Nicht konnt 'ich sie entscheiden

Mit meiner Macht

Um Mitternacht.

 

A la medianoche

Hab 'ich die Macht

In deine Hand gegeben!

Herr Uber Tod und Leben:

Du haelst die Wacht

¡Um Mitternacht!


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