Gafas de lectura

La lectura de Gustav Mahler fue amplia, extendiéndose, como lo hizo, desde los clásicos de la literatura mundial hasta obras bastante más recónditas. Aparte de las miradas ocasionales que se remontan a los antiguos griegos y, en particular, a Eurípides, Shakespeare fue el primer dramaturgo que atrajo su atención, que se centró principalmente en los escritores clásicos y románticos alemanes, en particular Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) pero también Hölderlin y ETA Hoffmann.

Entre los grandes humoristas cuyas obras disfrutó se encontraban Cervantes, Sterne, Jean Paul (1763-1825) y Dickens, mientras que Dostoievski y el novelista holandés Multatuli (véase Restaurante Van Laar) fueron igualmente una fuente de interés. En cuanto a la literatura más reciente, la lista de lecturas de Mahler era relativamente breve, dictada en gran parte por la amistad (Siegfried Lipiner (1856-1911) y Gerhart Hauptmann (1868-1946)), amistad (Frank Wedekind) o encuentros casuales (el novelista ruso Dimitri Merezhkovsky, que escribió una exitosa novela sobre Leonardo da Vinci y cuyo ensayo defendiendo a Dostoievski a expensas de Tolstoi debe haber atraído a Mahler).

Sin embargo, su lectura no se limitó a belles lettres, sino que también incluyó textos de carácter más filosófico, desde Kant, cuyas obras formaban parte de su biblioteca de referencia, hasta History of Materialism de Frederick August Lange y Life of Animals de Alfred Edmund Brehm, que Se dice que ha poseído en su totalidad.

Su amigo Siegfried Lipiner (1856-1911), que popularizó con éxito la ciencia moderna, le proporcionó información sobre los avances en este campo. Desafortunadamente, la biblioteca de Mahler no ha sobrevivido: cuando Alma tuvo que huir de Viena en 1938, sus libros fueron abandonados para ser saqueados, destruidos y vendidos. Aunque nunca se elaboró ​​un catálogo de ellos, no obstante, estamos bien informados sobre su contenido.

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